La realidad es la perversiòn de la surrealidad

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Truku, como le dicen en el barrio. 

Cuando somos niños nuestros mas grandes sueños los vivimos sin entenderlos porque nos enfocamos en disfrutarlos y aun mejor imaginarnos un mundo de fantasía que nadie nos puede arrebatar. 

El truku, a pesar de la ausencia de su madre tiene grandes sueños de los cuales estoy casi seguro que los lograra, justo el momento en el que le hacia las fotos el me comentaba que estaba en la coral de su colegio, le dije que me cantara pero el muy apenado declino mi propuesta, el sin perder tiempo y disfrutando de las fotografías donde el se había ofrecido me recomendó ir aun acto de la coral donde el canta y si a tomarle mas fotos (descubrí que le gusta ser el centro de atención) pues acepte su oferta y en algún momento iré a tomarle fotos en su preciado acto cantoral. 

Nuestro día concluyo observando las fotos donde el se reflejaba y me dijo que publicara las fotos en Internet para el hacerse famoso, si miedo alguno las estoy publicando en honor a el, a mi primo que algún día se hará famoso. 

Truku, como todos lo llaman en el barrio. Es un niño con tan solo 11 años que ha tenido experiencias humanas que duplican su edad pero su esencia juvenil no la ha perdido.

Cuando comencé a realizar el  seguimiento fotográfico a este gran personaje mi objetivo era mostrar la decadencia en la que vive Alexander y muchos otros niños en Venezuela pero en el transcurso de la sesión escuche una frase que retumbo mis oídos causando un giro contundente en mi visión como fotógrafo. “Primo, me veo como un niño pobre” fueron las palabras que salieron del alma de truku al ver unas de las tantas fotos que le hice, me detuve unos segundos para analizar dicha frase en tan difícil contexto  pues me di cuenta que para el truku como le dicen todos la pobreza no existe y que la riqueza es poder soñar, fantasear y sobre todo disfrutar del ambiente que lo rodea, jugar futbol y cualquier otro deporte con amigos de su edad o un poco mas grande que el, su felicidad y la de muchos niños como el se basa en poder ir a comprar un helado o una malta a la bodega, entre otras cosas, e allí la gran bifurcación de vida que nos consume y es poder decidir entre la felicidad y la calidad de vida. 

Parte I 

La vida del venezolano común, un mundo de fantasías con carencias de recursos, una vida sin grandes lujos pero con felicidad.. Quizás no tengan tantos beneficios pero puedo decir que es la clase social que vive mas feliz en diferencia a otras clases sociales que solo presentan una calidad de vida optima para la coexistencia en este país con tan coyuntura social bastante amplia.  Los Pobres como son mal llamados por el sistemas viven su día a día con mucho optimismo, mucha alegría sin dejar aun lado la fe siendo esta ultima la base de sus sueños. 

Cuando una mujer se viste de Eva es para dejar a su Adán en el paraíso, un paraíso inmerso de lujuria y pasión, un paraíso en donde se recorre un largo trecho pecaminoso.  

Los gestos son mas explicitos que una palabra, podemos olvidar una oracion pero jamas el gesto que la genero.

La tristeza es un estado mental que los niños desconocen hasta que la sociedad les permite disernir entre lo bueno y lo malo, quiandoles por siempre la inocencia de sus ojos y ahogandolos en el mar de la  realidad ciudadana. Si!!, los niños no difieren entre la felicidad y la tristeza, no difieren entre pobreza y riqueza, solo viven su mundo, los niños son niños hasta que la sociedad les toca el hombro.

Aprovechando el tiempo

Entonando la unica cancion que nos une

De la realidad a la surrealidad

Venezuela

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